¡Buenos días, amigxs! Todos hemos visto sufrir o sufrido el abuso escolar en algún momento de nuestra infancia y/o adolescencia. Antes no se consideraba abuso, no existía en nuestro vocabulario la palabra “bullying” para definir este maltrato que unos niños sufrían por parte de otros. Ahora, esas injusticias, ese acoso al que muchas más personas de las que nos gustaría reconocer están sometidas cada día, han evolucionado y también se han vuelto maltrato 2.0.

Las Redes Sociales (RRSS) pueden ser una herramienta de comunicación genial; una manera de abrirte al mundo y de que el mundo se abra a ti. Una forma fácil, rápida y barata de comunicarte, hacer amigos y aprender. Están a la orden del día y son usadas por personas que saben lo que se hacen porque ya son adultas, han madurado y entienden cuál es el funcionamiento de estas (salvando vergonzosas excepciones). Sin embargo, todos conocemos algún caso de niños entre nueve (cuando no ocho) y quince años que todavía no han madurado, que no han formado su propia opinión del mundo, que intentan encajar a toda costa, que no saben cuál es el alcance de lo que se cuelga en las RRSS, que son incapaces de prever qué pasará cuando suban esa foto o escriban ese comentario… y que tienen móvil con acceso a Internet, lo usan, la mayoría de las veces, sin control parental o supervisión de un adulto.

Así es como se empieza. Su cerebro no está maduro y, por lo tanto, sus opiniones y acciones tampoco. Ese simple hecho hace que cualquier cosa que se les ocurra (sin filtro personal o ajeno) sea susceptible de ser compartida, tanto si es particular como si es sobre terceras personas. El peligro es evidente y no debería resultar desdeñable.

Según Esther Arén, Inspectora Jefe y Delegada Provincial de la Unidad de Participación Ciudadana de la policía de Madrid: “Darle un smartphone a un niño de 10 años es como darle un coche a 200km/h“. Ninguno de nosotros queremos que nuestro hijo o hija tenga un accidente a esa velocidad y que muera o que mate a otro. Es un símil, desde luego, pero la muerte es una de sus posibilidades puesto que, volviendo a palabras de Esther: “Hay que saber hablar con el niño y estudiar su comportamiento con las tecnologías. No se trata de controlar, sino de prevenir, porque los suicidios son reales“. La entrevista que le hace Julia Otero en su programa “Julia en la Onda” es muy interesante y clarificadora. No tiene desperdicio. Si os apetece escucharla podéis pinchar aquí .

¡Nos vemos!