¡Buenas noches, amig@s! No sé vosotros pero yo, solo de pensar en ir a la playa en verano, se me pone la tripa del revés… No me gustan las aglomeraciones y las playas donde no las hay no me pillan cerca de casa… Llamadme rara pero eso de mirar al suelo y no verme ni la uña del pie me agobia un poquito. Nunca he sido de multitudes, ¿y vosotros? Supongo que de todo hay en la viña del Señor y para gustos colores, pero a mí me van las alternativas a la turba.

Es posible que, aun gustándoos el calor humano y la paleta de mil colores que conforman la postal del verano a orillas del mar, también os apetezca pasar un día bajo la sombra de los árboles, sumergidos en las frías pero rejuvenecedoras aguas de un río, rozando las piedras desgastadas del suelo, gozando de ese otro tipo de sol que es el sol de monte y de esa brisa que atraviesa las hojas de los árboles y arbustos antes de entrar en contacto con nosotros para llegar fresca y refrescante.

Por si sois de los que preferís el campo a la playa o de los que os gusta probarlo todo, aquí os dejo el enlace al artículo de Valencia Secreta en el que nos proponen alternativas muy tentadoras a las arenas del mar.

Piscinas naturales  by Valencia Secreta.

¡Nos vemos!

Recordatorio: Tanto si vais al campo como si vais a la playa recordad llevaros una bolsita dedicada a desperdicios. ¡Gracias!